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Categoría: Historias de Sabinas
Visto: 1995

Profr. y Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal

Tan solo un lustro había pasado de la consumación de la guerra de independencia y en el Real Santiago de las Sabinas, se respiraban los aires de libertad y progreso.

Don José Gregorio de la Ibarra, celoso guardián de los derechos del pueblo especialmente de la pobrería, no se dio rato de descanso con el propósito de promover el bienestar comunitario.

Los obstáculos fueron muy serios y difíciles: luchar en buena lid contra los hacendados por el añejo problema del agua, la no menos ardua contienda con los indios “bárbaros” y las conmociones políticas internas, producto del nuevo orden de cosas en el país.

El avance y desarrollo del solar nativo requirió de nuevas estructuras político-jurídicas; bajo este concepto el cabildo sabinense, con Ibarra a la cabeza, solicitó el 2 de marzo de 1826 al Congreso del Estado, la erección en Villa del antiguo Real Santiago de las Sabinas.

El oficio dirigido a los diputados locales, expresa en uno de sus párrafos:  “La municipalidad del distrito de Sabinas, con sus conciudadanos, que tan agradecidos se hallan de lo que debemos a la felicidad, en época presente, pone en mano de vuestra excelencia. la adjunta instancia suplicatoria, en que solicita este Valle, se le conceda por el Congreso el título de Villa de Santiago Hidalgo y Costilla; para perpetuar la memoria de aquél héroe, que dio el primer grito de nuestra independencia y libertad civil en el pueblo de Dolores”.

La petición duerme el sueño de los justos y no es sino hasta el 23 de marzo de 1829, cuando el Congreso eleva a la categoría de Villa al antiguo Valle con la denominación de Villa de Santiago de Sabinas Hidalgo, nombre que perduró hasta 1971, cuando el gobernador Lic. Eduardo A. Elizondo, acata el acuerdo del Congreso  de dar la categoría de Ciudad a nuestra patria chica.

Sabinas Hidalgo, emerge como el polo de desarrollo del norte nuevoleonés; su infraestructura urbana, su cercanía con la frontera y la capacidad, iniciativa y dinamismo de sus habitantes, conformarán el Sabinas del siglo XXI, que lógicamente afrontará grandes retos y cuyas soluciones deberán ser prudentes, acertadas y con visión al futuro.