La Roca
 

Ernesto Luther Chapa RuizEl tiempo no puede ser el mismo para todos, pasa tan rápido o lento dependiendo del espacio y la vida de cada cosa. En lo alto de una montaña, en un tiempo muy remoto para nosotros, erguida como un enorme monumento una gran roca ve pasar la vida: su vida, que a pesar de los vientos y las lluvias apenas han podido pulir su estructura y embellecer su forma. La roca se ríe de los árboles y los animales que nacen y mueren tan rápido y que requieren reproducirse para continuar existiendo; y es que para la roca las décadas pasan como segundos y, sin embargo, el implacable tiempo parece no importarle mucho pues se siente como un símbolo de eternidad.

En un instante de su tiempo, cuando menos se lo esperaba, un gran movimiento geológico cambió todo, aquella gran roca que parecía inamovible en lo alto de la montaña de pronto cayó irremediablemente hasta el fondo del barranco, en la caída se fue resquebrajando trágicamente, golpeteando contra otras rocas, transformándose en una pequeña roca que se depositó en el fondo de un río, ahí, las crecientes continuas fueron arrastrándola, metro a metro, hasta llevarla al mar, donde apenas era ahora una pequeña piedra ovalada a quien nadie daba importancia. Poco a poco, con el permanente vaivén de las olas y las corrientes marinas, la roca quedó convertida en un pequeño grano de arena, tan simple y común como el infinito número de granos de arena que había a su alrededor. Sumido entre la tierra y el fango, el pequeño grano de arena que en algún tiempo fue la gran roca, recordaba con tristeza sus tiempos de esplendor y deseaba ahora la eternidad que da la reproducción y evolución de las plantas y animales.

El tiempo transcurrió irremediablemente y la roca pasó a ser parte de un gran sedimento en el fondo del mar. De pronto, grandes cambios geológicos ocurrieron en la tierra, los grandes sedimentos de fango se solidificaron y de los reacomodos de las capas terrestres surgieron grandes cordilleras, y fue en el corazón de una gran montaña donde quedó localizado aquel grano de arena que ahora daba vida a una gran montaña, que menos que burlarse de los seres vivos los protegía de los fuertes vientos y daba agua y alimento a plantas y animales. La roca, que ahora era una montaña, comprendió entonces que la eternidad no la proporciona el tiempo, sino el espacio que uno puede transformar en la vida.

Fin

La Roca
 

 

La Roca
 

 

La Roca